Pedro Aguilera: “Quiero rodar una película en la isla de La Palma”

La edición 2017 de Encuentros con el cine se cerró anoche con la proyección de Demonios tus ojos (2017) y el posterior coloquio con su director, Pedro Aguilera. Se trataba de una de las películas más arriesgadas que se proyectaban en el marco de Encuentros con el cine, como los mismos responsables de Digital 104 –organizadores del evento– admitieron. Sin embargo, el público respondió con una gran asistencia, ocupando gran parte del aforo del Espacio Guimerá, dentro del Teatro Guimerá.

También respondió Pedro Aguilera en el coloquio, que dio todas las claves sobre su obra, sobre su forma de ver el cine, sobre su proceso creativo e, incluso, sobre sus próximos proyectos.

Demonios tus ojos parte de una premisa potente: un director de cine que vive en Los Ángeles encuentra fortuitamente un vídeo pornográfico de su hermana en internet y decide viajar a Madrid para encontrarse con ella. Se pone en juego, así, una relación intensa entre el espectador y la película, y se abre la puerta a toda una serie de reflexiones sobre la mirada, sobre la normalización del voyeurismo, y sobre esta era del audiovisual. Así, Aguilera cree que “las imágenes ya no son puras”.

 

El título de la película

El director explicó que el título “Demonios tus ojos no significa que ella tenga una mirada erótica, sino que todos nosotros hoy en día estamos demonizados por la mirada, estamos contaminados por la mirada. Ya no podemos mirar de una forma pura nunca más. Todos tenemos cámaras, todos estamos consumiendo imágenes y produciendo imágenes constantemente. Hace 20 años no era así. Y en el S. XIX sólo los profesionales eran los que manejaban el audiovisual”.

“El proyecto surgió como un hombre ve algo que no debería ver. Nosotros estamos empezando a consumir unas imágenes que no deberíamos estar viendo”.

 

Temas tratados en la película

“También está el tema de los límites. Este director de cine [el personaje protagonista], como todos los directores de cine, está acostumbrado a jugar con los límites y manipulando las situaciones de la gente porque si no, no obtienes lo que quieres. Por eso, también, el protagonista es un director de cine, está acostumbrado a eso y su último juguete audiovisual es su hermana. Ahí se establece la ambigüedad del discurso, hasta dónde llega la moral del director de cine, hasta dónde puede manipular el director de cine el mundo y la vida, y una de las ideas que queríamos transmitir con la película es que puedes manipular el mundo y la vida pero el último límite es tu propia familia. Si tú manipulas a tu propia familia te estás manipulando a ti mismo”.

Además, Aguilera indicó que la película es también “la crítica a una visión machista del mundo u objetualizada del sexo femenino”.

Sobre lo arriesgado del tema, el realizador indicó que “intento escribir sin miedo a que no vaya a gustar. Hay que ser libre para jugar con la fuerza de las ideas porque si no, no llegas lejos”.

 

La producción de la película

Aguilera afirmó que tardó siete años en levantar la película por lo difícil que resultaba presentar una película de este tipo a los productores, además de que el guión sufrió muchas modificaciones:

“Lamentablemente fue un proceso muy largo. Se han hecho muchas películas sobre incesto, pero parece ser que la palabra incesto es algo que le provoca urticaria a la gente o a los distribuidores. Me resultó difícil financiar la película. Lo que pasa es que la gente cuando le estás contando la película no te dicen ‘ah, si quitas lo del incesto a lo mejor te la financio’, no te lo dicen. Quizás el problema también era que el guión era más fuerte que lo es que la película. Era bastante más salvaje aún la relación incestuosa entre ellos. Pero ya digo que para mí el incesto es una consecuencia de una serie de elementos, no es el centro de la película. Eso, desde el primer momento, intenté explicarlo. Estuvimos en muchos foros de coproducción, fue largo, tuve que ir a muchos sitios a buscar financiación. Además, España estaba en plena crisis, era un momento muy difícil para financiar cine, y más cine de autor como el mío. Tampoco tenía claro el guión, lo fui cambiando bastante. Y desde el principio se planteó que tenía que ser una coproducción, porque en España si no es una coproducción internacional pues no se puede financiar”.

 

El trabajo con Ivana Vaquero y su visión de la dirección de actores

“A Ivana la conocí cuando tenía 17 años. Yo estaba de ayudante de dirección en un cortometraje y no había visto ‘El laberinto del fauno’, de hecho aún no la he visto, no quería contaminarme demasiado. Y me sorprendió esa chica. Yo la veía desde el otro lado de la cámara y estaba muy pendiente. Me sorprendió desde el principio, así que cuando empecé a escribir el guión, pensé en ella inmediatamente y se lo propuse. El guión era muy fuerte al principio. Ella tenía miedo y fuimos hablando un poco y al final llegamos a un acuerdo. Fue una suerte que se atreviera, porque ella está acostumbrada a hacer todo lo contrario, cine de fantasía, donde no hay erotismo prácticamente. Digamos que estaba un poco vulnerable en el rodaje, pero eso vino bien para el proceso del trabajo. Nos entendimos muy bien desde el principio. Ella es una persona muy inteligente, brillante. Muy especial. Y en cuanto ensayamos un poco, yo suelo ensayar pero no demasiado tampoco para no machacar las cosas. Y luego, yo dejo mucha libertad a la hora de rodar. Se pueden cambiar las frases, se pueden cambiar los lugares donde te mueves. Yo no digo acción, por ejemplo. No digo “corten”. Yo ruedo mucho más de lo que tú ves aquí. Son secuencias largas donde yo voy cortando luego. Se va creando un clima de confianza donde ellos pueden cambiar cosas. El cámara nunca sabe dónde se van a mover los actores, con lo cual es un problema para el foquista. Pero bueno, que se fastidie. Es también un trabajo de confianza. Antes de rodar la película tienes que conocer muy bien a la gente con la que vas a trabajar, así cuando llega el momento de rodar el ambiente se ha creado de alguna forma”.

 

Referencias e influencias en la película

La película muestra una serie de libros, como La rama dorada, de Frazer, que dialogan internamente con la película. Pedro Aguilera, a este respecto, comentó: “La rama dorada es un libro canónico de la antropología del S. XX. Es un compendio de rituales de tribus de todo el mundo, donde hay magia y esoterismo. Uno de los capítulos del libro habla mucho sobre el ‘pelo’, de la fuerza que tiene el pelo, cortar el pelo, entregar fragmentos del pelo, que te corten el pelo y, de hecho en el guión, había muchos más ejemplos de cortar el pelo”.

Además, Aguilera, que estudió antropología y filosofía, continúa: “Ella es estudiante de antropología. Tal vez por eso ella se quiere aventurar en el tabú del incesto, porque el incesto es el centro de la antropología. ¿Qué se perdió cuando el hombre se acostó con alguien de su familia? Ahí se rompió algo. El dilema máximo de la antropología. ¿Qué ocurre cuando el hombre traspasa esa barrera? Al entender eso entiendes por qué ella puede estar interesada en todos esos juegos, con lo primario, con lo ancestral, con lo arcaico”.

Con respecto a lo cinematográfico, el director mencionó algunos de sus referentes para rodar Demonios tus ojos: “Por el formato 1:33 vi muchas películas en ese formato y sobre todo Peeping Tom (1960), de Michael Powell, que es una película bastante punk, y luego las películas de Paul Morrissey, que eran producidas por Andy Warhol con dos duros, rodadas en poco tiempo”.

 

Sobre el formato 1:33, escogido para la película

“Aquí se veía bonito [en la pantalla de la sala] porque es exactamente del tamaño de la película, 1:33. Bueno, el origen del cine es en 1:33 y los primeros 50 años del cine son en ese formato. Siempre quise rodar en ese formato pero no veía que la historia fuera adecuada para ese formato pero en esta  me lo planteé desde el principio porque creía crear un poco la sensación como de claustrofobia. En la película se acentúan ciertas cosas, ciertos elementos, sobre todo los rostros y esa sensación de que tú quieres ver más, porque toda la película es a través de lo que él ve o que se ve demasiado, pero en el fondo tampoco se ve mucho. Es una película bastante pacata. Todo el rato te gustaría que el formato se ensanchara un poco más, ver un poco por los lados. Esa sensación de frustración, otra vez, en el espectador me interesaba. El formato funcionaba muy bien en ese sentido”.

 

Próximos proyectos

“Tengo dos proyectos en marcha y uno me gustaría rodarlo en Canarias. Quiero rodar una película en la isla de La Palma, porque un amigo mío, Rafa, que me ha ayudado con esta película, vive allí y me descubrió esa isla maravillosa y desde que llegué, que he ido ya dos veces, me dejó alucinado el lugar y quiero hacer una película basada en eso y ya llevo como un año desarrollándolo. Pero falta que un productor canario se interese”.

Encuentros con el cine ha encontrado, un año más, un marco interesante en el que traer a Canarias un cine arriesgado, sin estreno en las Islas, y con la presencia de algunos de los directores cuyas películas son proyectadas. Esos coloquios han enriquecido la experiencia y el esfuerzo realizado por Digital 104 por traer a Juan S. Betancor y a Pedro Aguilera es de agradecer. Esperaremos expectantes la próxima edición de Encuentros con el cine.