José Víctor Fuentes: “el futuro es de los que trabajamos aquí”

La duodécima edición del Festivalito comienza el 19 de mayo, con la expectativa de seguir creciendo y seguir difundiendo la particular esencia que impregna al certamen. La cercanía y complicidad entre los participantes de la sección La Palma Rueda, el paisaje, que impresiona a todo aquel que va a La Palma por primera vez, y el cariño con que se hacen las cosas desde la organización son, de nuevo, los principales valores del Festivalito. José Víctor Fuentes, director del festival, responde a algunas cuestiones sobre el devenir del festival y del cine en las Islas Canarias.

-Después del parón de cinco años que tuvo el Festivalito, ésta va a ser la tercera edición dentro de esta nueva etapa. ¿En qué momento se encuentra el Festivalito?

Estamos dando pequeños pasos. Hemos empezado una nueva etapa en la que hacemos un festival muy poco convencional, donde proponemos el cine como arma de transformación social y personal, y en el que gran parte de nuestras actividades están en contacto con la naturaleza y con el entorno que nos rodea.

-La Palma Rueda es, posiblemente, la sección más atractiva del festival. ¿Cuántos participantes de ‘La Palma Rueda’ se esperan para esta edición? ¿De qué lugares vienen? ¿Hay participantes de ediciones anteriores?

La Palma Rueda es un concurso único en el mundo, donde lo que prevalece por encima de todo es la convivencia. Es una manera de competir donde lo importante no es llevarse un premio, sino vivir la experiencia y compartirla. Es una forma de hacer cine donde si te dejas fluir, la historia te encuentra a ti y no es al revés. Es un sueño irrepetible, porque cada año es diferente, porque aunque repitas, lo que sucede en la isla es impredecible. Es un concurso en el que todos son iguales, e incluso donde el público isleño, acaba participando y convirtiéndose en creador .

Siempre hay artistas que repiten, de hecho, algunos llevan más de diez ediciones viniendo, y otros que vienen a vivir la aventura por primera vez de sitios tan dispares, en este año, como Chile, Italia o Bélgica.

 

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-Con la elección de El principito como tema del Festivalito parece reforzarse la idea del festival como espacio familiar, donde reencontrarse con el cine más puro y alejado del cinismo que a menudo rodea la industria cinematográfica. ¿Cómo puede conjugarse ese espíritu con la voluntad de crear industria y profesionalizar el sector en Canarias?

La industria la crean y la forman la personas. Los profesionales del cine en Canarias somos personas de carne y hueso que vivimos en esta tierra y que tenemos el oficio que contar historias y de retratar el mundo que nos rodea. Muchas veces no se tienen en cuenta este aspecto y algunos se iluminan y piensan que tienen que venir desde fuera para salvarnos. Es el “Bienvenido Mr Marshall” que se repite una y otra vez. Sin ánimo de desmerecer a nadie, ¿qué inconveniente existe en plantar y sembrar semillas para crezcan nuestros jardines y nuestras fincas? Es necesario apostar firmemente por el futuro. Y el futuro es la gente que trabajamos aquí. Si te deslumbras y sólo te quedas con el suculento pastel que se presenta a corto plazo, en cuanto se acabe, te quedarás desconsolado y con cara de tonto. En este sentido, tenemos que ser maduros y conscientes de que el cine es una industria que si no crea desde la base, se puede desmoronar en cualquier momento, como ya ha sucedido en otros lugares del mundo. Y el ejemplo más claro lo tenemos en Valencia. Y en este sentido, el Festivalito siempre ha apostado firmemente por un modelo cine hecho de forma artesanal, pequeño, pero matón, por un modelo alejado de las grandes producciones y por un cine que cuenta historias de verdad, cercanas a todos nosotros.  Son dos ejemplos de cine que puede coexistir y se puede alimentar el uno del otro durante cierto tiempo, pero estamos convencidos que nuestro modelo de cine es que el pervivirá en el futuro y el otro tiene fecha de caducidad.

 

-¿Cómo han logrado “construirse” las relaciones con los festivales internacionales con los que ha habido hermanamiento? ¿Ha atraído la idea del concurso de cine extremo de ‘La Palma Rueda’?

La Palma Rueda fue el concurso pionero de rodajes y desde el 2002 se ha convertido en parte del ADN del Festivalito. Su espíritu ha sido emulado en todas las latitudes del planeta y los concursos de rodajes se han extendido por doquier. Con respecto al hermanamiento con otros festivales, es una buena carta de presentación para unificar intereses comunes y compartir inquietudes, pero fundamente lo que uno es todo lo que se esconde detrás de un concurso como éste y que no todos consiguen ver. Hablamos no sólo de cine de guerrilla y de aprovechar los recursos que se encuentran a tu alrededor para contar historias, sino que hablamos de convivencia, de contar historias cercanas, de retratar el territorio que nos rodea, y en definitiva, hablamos de cine popular.