Segunda temporada de El fin de la comedia

Con la duda de si habría perdido frescura o parte de su esencia tras casi 3 años de parón –su primera temporada se estrenó en 2014–, la segunda temporada de El fin de la comedia afrontaba su continuación con más expectación que en sus comienzos. Ignatius Farray, maravilloso protagonista de la serie, ya no es aquel cómico contracultural e incómodo para cierto sector de la audiencia que no comprendía sus ocurrencias. Ahora se ha convertido en una especie de profeta de lo que la nueva comedia española aspira a ser. Sus intervenciones en programas como La vida moderna, de la Cadena Ser, o Late Motiv, de Movistar Plus, generan buena cantidad de comentarios, imitaciones y memes en las redes sociales. Con esta evolución no resulta extraño que la segunda temporada de El fin de la comedia haya traído un buen número de reseñas de la prensa y de la comunidad seriéfila española.

Sin embargo, alejada de los principales circuitos de emisión (televisión en abierto, plataformas con audiencia masiva como Netflix) y con una promoción limitada, El fin de la comedia ha encontrado un público fiel al que aferrarse, una especie de secta que sigue al chamán Farray. Que una serie así haya podido levantar dos temporadas en España es casi un milagro, como admiten sus creadores, Miguel Esteban y Raúl Navarro.

Pero el milagro es casi la propia serie. En esta segunda temporada, se acentúa la acidez de las situaciones, se arriesga más, emplea unas tramas más rebuscadas y extremas, en un todo o nada que parece haberse convertido en uno de los mantras de este programa de ficción. En El fin de la comedia se perpetúa la sensación de que algo extraño está a punto de suceder en cada secuencia. Y esa sensación, convertida en promesa, no miente: asistimos a una conversación entre Ignatius e Iñaki Gabilondo en el que éste hace una confesión difícil de encajar; Joaquín Reyes acaba pasando un día entero con un fan que dice tener una vida muy divertida…; o vemos a Javier Botet, acompañado de la hija de Ignatius en la ficción, emprendiendo una misión detectivesca por el edificio en el que vive Farray para desvelar uno de los misterios de la temporada y, sí, cosas extrañas pasan.

A los cameos mencionados, se unen los de Verónica Forqué, los raperos El Chojin y Arkano, y los de los canarios David Sainz y Aarón Gómez, en uno de los episodios más divertidos de la temporada.