Primera temporada de El fin de la comedia: paf se acabó

Cuando el cómico canario Ignatius baja del escenario o te lo encuentras por la calle, su cara parece decir paf se acabó –como terminaba Cortázar su Rayuela–. Y no es que Ignatius tenga muchas similitudes con Cortázar, pero una cosa es el show y otra es la vida real. A Ignatius sólo le da la gana ser deliberadamente gracioso cuando se le paga. En la calle sólo es un tío más que tiene problemas con su red wifi y con su ex. Por eso, fuera de su hábitat humorístico declara el fin de la comedia. Paf se acabó.

Se podría decir que en El fin de la comedia la comedia la ponen los personajes que rodean a Ignatius. Ignatius sólo está, se deja llevar –al fin y al cabo es como un barco a la deriva–, y se enfrenta como puede a los problemas que se le van presentando. Lo divertido está, también, en que cualquier pequeño obstáculo para Ignatius supone una complicación extra. La complicación de saber estar en el sitio justo, en el momento justo, para que lo patético ocurra. Como acabar actuando para una sola persona en una fiesta de cumpleaños. O como pasar una noche en un pueblo bastante lyncheano habiendo confundido el nombre del lugar en el que iba a realizar una actuación.

Pero, como si una película de superhéroes se tratase, Ignatius no está solo. Le acompaña, circunstancialmente, un Javier Cansado que, sinceramente, clava su personaje de vecino amargado y que parece sacado de El quimérico inquilino (Roman Polanski, 1976). Cansado da el perfil. Desde luego, no parece la mejor persona para compartir vecindario. Javier Botet (RecMamá) es el amigo de Ignatius, ese amigo que solo parece estar para reírse de él. Y la ex del protagonista, interpretada por Rocío León –recuerden, “lalalalala”–, a la que Ignatius habla en ruso cuando ésta no quiere escucharle. También hacen su aparición Joaquín Reyes, Willy Toledo, Iggy Rubin, Eva Llorach o Juanra Bonet.

La influencia de series como Louie es obvia. Podría observarse El fin de la comedia como una Louie a la española, pero El fin de la comedia tiene su propia identidad. Ignatius Farray lleva mucho tiempo creando un personaje en sus actuaciones y en su actividad pública. Y lo importante es que ese personaje se extiende coherentemente en la serie. La serie es una continuación natural del humor que Ignatius ejerce y no hay más cuerpo extraño en la serie que el que Farray exhibe.

Como última curiosidad: El fin de la comedia pareció haber encontrado un buen filón en la película Diamond Flash (C. Vermut, 2011), puesto que algunos de sus intérpretes han tenido papeles en la serie, como los mencionados Javier Botet, Rocío León o Eva Llorach.