Así lo contaron: el rodaje de Hace un millón de años (1965)

El paso por Canarias a finales de 1965 del equipo de rodaje de Hace un millón de años (Don Chaffey, 1966) ha sido ampliamente documentado por periodistas e investigadores en nuestro archipiélago. La productora Hammer se fijó en las Islas por la diversidad de paisajes que podían encontrar y por su clima, que en teoría evitaría retrasos en el plan de rodaje –por aquello de las escasas lluvias y un buen número anual de horas de sol.

La película británica era una más dentro de la corriente de producciones extranjeras que habían acabado rodando algunas de sus secuencias en territorio canario, corriente que había comenzado a mediados de los años 50 –momento que puede establecerse con el rodaje de Moby Dick (John Huston) entre 1954 y 1955–, y que había provocado que se realizaran en torno a 20 rodajes –entre producciones nacionales e internacionales– en Canarias en los años 60 y 70.

A mediados de 1965 llegó la noticia de que una película británica, de género fantástico, y protagonizada por la emergente estrella Raquel Welch, iba a rodarse en Canarias, causando cierta expectación entre la población y los empresarios hoteleros, que iban a ver cómo una expedición de 70 personas ocuparía plaza en sus establecimientos. Guillermo Topham, uno de los periodistas con más trayectoria en la historia de Lanzarote, fue una de las personas que más detalladamente cubrió las vicisitudes del rodaje de Hace un millón de años, a través de sus noticias y crónicas en Antena: semanario deportivo-cultural –fundado por él mismo– y en el periódico grancanario El Eco de Canarias, como corresponsal.

El 29 de septiembre de 1965 el periodista contó cómo el inicio del rodaje había sido pospuesto del 5 al 27 de octubre sin razón aparente, hecho confirmado a través del cambio de fechas producido en las reservas de los hoteles.

El 14 de octubre El eco de Canarias recogía una extensa entrevista realizada por Pedro González-Sosa –periodista y a la postre Cronista Oficial de Santa María de Guía– a Alejandro Perla, presentado en el periódico como jefe de producción de Hace un millón de años, quien comentaba que “para ambientar aún mucho más la cinta se han traído raras especies de animales que muy pocas quedan en el mundo para darle carácter prehistórico a la película”. Al respecto añadía que los animales serían donados al zoo de Las Palmas al acabar el rodaje. Preguntado por el plan de rodaje, Perla detalló que “todo el equipo técnico y artístico llegará el domingo por la tarde a Gando y desde allí mismo continuarán para Tenerife (…) Luego iremos a Lanzarote (…) para en Las Palmas terminar con secuencias en la capital”, precisando que “estaremos en Canarias hasta el 15 de noviembre”.

El periodista González-Sosa no dejó pasar la oportunidad y finalizó la entrevista preguntándole por el estado del cine español en aquel año. ¿La respuesta de Alejandro Perla? “Mejor que nunca gracias a ese “abrir la mano” de nuestro ministro [refiriéndose a Manuel Fraga], que hace que llevemos al cine cosas que antes no podíamos llevar…”.

La noticia del rodaje llegó al resto de España y periódicos como La Vanguardia lo recogieron:

El 3 de noviembre El Eco de Canarias llevaba en su portada la noticia del inicio del rodaje en la Caleta de Famara, que incluía la curiosidad de la posible participación en la película de Heraclio Niz, el Pollo de Arrecife, conocido luchador lanzaroteño. En la página tres del mismo ejemplar Guillermo Topham ampliaba la información contando ciertos pormenores, como la llegada a cuentagotas del reparto en diferentes vuelos, que dificultaba la labor de los “cazadores de autógrafos”, y nuevos detalles de la película, como que no contaría con “diálogos hablados”.

Creciente interés por el cine

En ese punto, el interés en todo lo relacionado con el cine se había disparado en las Islas y comenzaron a mencionarse futuros posibles proyectos. Así, en la edición del 10 de noviembre Guillermo Topham entrevistaba a Alfredo Fraile –director de fotografía de películas como Muerte de un ciclista (Juan Antonio Bardem, 1955) y Rojo y negro (Carlos Arévalo, 1942), y productor ejecutivo de La muerte tenía un precio (Sergio Leone, 1965), entre otras–. Fraile había viajado a Canarias, invitado por Michael Carreras –productor y escritor de Hace un millón de años–, para rodar una serie de reportajes con Raquel Welch como protagonista. En la entrevista Fraile comentaba la posibilidad de “confeccionar el guión para una película que encajara dentro de los límites de este original y fantástico mundo lanzaroteño”. Esa cita permitió a Topham titular la entrevista de la siguiente forma: En Arrecife ha surgido la idea de filmar otra película, en coproducción.

Apenas dos semanas más tarde, en la edición del día 23 de noviembre del semanario Antena, salía en portada otro posible proyecto internacional listo para ser rodado en Canarias. El titular en portada decía así: Proyecto de rodaje de una película austríaca en Lanzarote. El subtítulo aclaraba que “se filmaría en enero por espacio de 6 semanas”.

El 12 de marzo del siguiente año, el Eco de Canarias, a través de su ilustre corresponsal, contaba la llegada a Arrecife de la actriz Sarah Miles, intérprete en películas como Blow Up (Michelangelo Antonioni, 1966) o Retorno al pasado (Desmond Davis, 1966). Al parecer, la joven actriz británica había ido a parar a Lanzarote “por especial recomendación de los cineastas compatriotas que el pasado año filmaron aquí bastantes secuencias de la película Hace un millón de años”.

 

Final del rodaje y polémica

En las ediciones de los días 19 y 20 de noviembre, Guillermo Topham y Pedro González-Sosa daban cuenta en El Eco de Canarias del final del rodaje y de la vuelta a Londres de la expedición británica. Más tarde, en la edición del 23 de noviembre Antena también cubriría el regreso a tierras inglesas del equipo de rodaje.

                                           

Antes de irse, el jefe de publicidad de la película entregó a la prensa una carta de agradecimiento, firmada por Michael Carreras, que decía: “los productores, artistas, y técnicos de Hammer Films desean dar las gracias en grado sumo, calurosamente, a las autoridades y habitantes de Lanzarote por el cariño, generosidad y amabilidad mostradas con ellos durante el rodaje de escenas exteriores”.

Ya en 1966, cuando la resaca del rodaje se había disipado, surgió una pequeña polémica en la prensa local por el supuesto menosprecio hacia Lanzarote que una publicación peninsular había cometido en un reportaje sobre Hace un millón de años. Gaceta Ilustrada, revista que pertenecía a los mismos dueños que La Vanguardia, había cometido el error de atribuir a Tenerife algunas imágenes que, en realidad, fueron tomadas en Lanzarote. Gaceta Ilustrada rectificó ese detalle en el número del 19 de marzo y 10 días más tarde, el 29, Guillermo Topham zanjaba el tema en Antena, afirmando que “si en el reportaje en cuestión se hubiese mencionado exclusivamente el nombre de Canarias, nada tendríamos que objetar. Pero el simple hecho de citar a una isla, aunque sólo sea de pasada, obliga, en justicia, a mencionar la otra, máxime, cuando en esta “otra” se rodó la mayor parte del filme y a ella pertenecen casi todas las fotografías publicadas”.

El interés del rodaje de Hace un millón de años trasciende lo cinematográfico. Al recorrer la historia de lo que ocurrió a través de la prensa de la época se vislumbra que, más allá de las noticias que iban surgiendo en relación a la película, el filme fue capaz de crear ciertas historias paralelas que los periodistas transmitieron. Es interesante observar cómo el interés por el cine, en general, crecía y los periodistas que realizaban el seguimiento del rodaje acabaron tejiendo una red de contenidos relacionados entre sí que partían de una simple y lejana nota que hablaba de un hipotético proyecto extranjero.